

¿Quién cuida a quienes trabajan?
El verdadero lujo es tener una red de cuidados.
Para muchas familias, el problema no es conseguir un trabajo, sino conseguir quién cuide a sus hijos mientras trabajan. Es una dificultad que rara vez aparece en las conversaciones sobre empleo, salarios o productividad, pero que determina las posibilidades de miles de personas para desarrollarse profesionalmente.
El verdadero lujo es tener una red de cuidados. Contar con personas de confianza que nos ayuden a cuidar a nuestros hijos mientras trabajamos es algo que muchas veces damos por sentado, pero construir y sostener esa red puede ser uno de los mayores retos de la vida familiar. Abuelos, familiares, escuelas, guarderías o personas que trabajan en casa forman parte de una organización cotidiana que requiere tiempo, coordinación y, sobre todo, confianza.
Y aunque logremos construir esa red, mantenerla no siempre es sencillo. Los horarios de trabajo rara vez coinciden con los escolares, los imprevistos son inevitables y basta con que alguien se enferme, una persona no pueda ayudar o cambie una rutina para que todo tenga que reorganizarse. Detrás de cada persona que llega a trabajar todos los días hay, muchas veces, una compleja red de cuidados que hace posible que esté ahí.
En México, esta realidad se ha complicado con los cambios en los programas públicos de cuidado infantil. En 2018 existían más de 9,300 estancias infantiles subsidiadas y más de 25,000 Escuelas de Tiempo Completo (Secretaría de Desarrollo Social, 2018; Secretaría de Educación Pública, 2017). Ambos programas federales fueron posteriormente eliminados o sustituidos, y algunos servicios continuaron bajo otros esquemas (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social [CONEVAL], 2019; Secretaría de Educación Pública, 2022). Las necesidades de las familias, sin embargo, permanecieron.
Tal vez una de las prestaciones laborales más valiosas de los próximos veinte años no sea financiera. Será tiempo. Tiempo que alguien te devuelve si ya no tienes que dedicarlo a buscar quién cuide a tu hijo, a reorganizar tu jornada cuando alguien no acude a trabajar en tu hogar o a pedirle un favor más a tu mamá. Tiempo en el que puedes trabajar sin sentir que estás descuidando a alguien.
Hace algunos años, desde la dirección de Pastelerías Marisa comenzamos a hacernos una pregunta: ¿qué necesita suceder en la vida de nuestros colaboradores para que puedan venir a trabajar tranquilos, sabiendo que sus hijos están bien cuidados? En Marisa siempre hemos creído que el éxito de una empresa también debe reflejarse en la calidad de vida de las personas que la hacen posible y de sus familias. Lazos nació de esa convicción.
La idea parecía sencilla, pero convertirla en realidad nos tomó varios años. Conseguir los recursos, cumplir con los requisitos y licencias, y encontrar un aliado que pudiera operar el centro con los más altos estándares fueron retos importantes. La directora de Fundación Marisa y todo su equipo desempeñaron un papel fundamental para transformar esa visión en realidad. No queríamos simplemente abrir una guardería, sino crear un lugar al que cualquiera de nosotros llevaría a sus propios hijos con absoluta confianza.
Hoy Lazos recibe a 30 niños y niñas de entre seis meses y seis años, con capacidad para atender hasta 100. Cuenta con instalaciones de primer nivel, un modelo educativo Montessori y horarios extendidos desde las 5:30 de la mañana hasta las 9:30 de la noche, pensados para adaptarse a los distintos turnos de nuestros colaboradores. El proyecto requirió una inversión inicial de 3.4 millones de pesos y un presupuesto de operación cercano a los 250 mil pesos mensuales. Son recursos importantes, pero también son el reflejo de una convicción que hemos tenido siempre en Marisa: cuidar a quienes trabajan con nosotros y contribuir a que ellos y sus familias tengan una mejor calidad de vida.
Cuando una empresa construye un centro de distribución, lo llamamos infraestructura. Cuando invierte en tecnología, lo llamamos productividad. Pero cuando construye un espacio para cuidar a los hijos de quienes trabajan ahí, solemos llamarlo responsabilidad social. ¿Por qué?
El cuidado infantil también es infraestructura que hace posible el trabajo. No se trata de que las empresas sustituyan las responsabilidades del Estado, sino de reconocer que las personas no dejan sus responsabilidades familiares en la puerta cuando entran a trabajar.
En Lazos construimos un centro de cuidado infantil, pero me gusta pensar que lo más valioso que estamos ofreciendo no está en sus instalaciones o equipamiento; está en las horas que una familia recupera, en las decisiones que ya no tiene que tomar entre trabajar y cuidar, y en la tranquilidad de saber que sus hijos están en buenas manos. Porque, al final, el verdadero lujo no es tener a alguien que haga todo por ti. Es tener una red que no se caiga cuando más la necesitas.
Referencias
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2019). Consideraciones para el proceso presupuestario 2020. https://www.coneval.org.mx/EvaluacionDS/PP/CEIPP/IEPSM/Documents/Consideraciones-2020.pdf
Secretaría de Desarrollo Social. (2018). Segundo informe trimestral 2018. https://www.bienestar.gob.mx/work/models/Bienestar/Transparencia/InformesPresupuestoEjercido/Segundo_Informe_Trimestral_2018.pdf
Secretaría de Educación Pública. (2017, 27 de diciembre). Comunicado 409. Estudian en Escuelas de Tiempo Completo 3.6 millones de alumnos de educación básica. https://www.gob.mx/sep/prensa/comunicado-409-estudian-en-escuelas-de-tiempo-completo-3-6-millones-de-alumnos-de-educacion-basica
Secretaría de Educación Pública. (2022, 28 de febrero). Acuerdo número 05/02/22 por el que se emiten las Reglas de Operación del Programa La Escuela es Nuestra para el ejercicio fiscal 2022. Diario Oficial de la Federación. https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5643991&fecha=28/02/2022
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